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Los fuegos artificiales pueden dañar la audición de los más pequeños

La visión de fuegos artificiales es siempre espectacular, especialmente para los más pequeños. No obstante, la potencia de sonido que producen puede alcanzar los 150-175 dB, lo que supone un serio riesgo para nuestra audición y, sobre todo, de la de los niños y niñas. Y es que según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la presión sonora que puede soportar un adulto no debe superar los 140 dB de máximo, mientras que el límite en niños sería de 120 dB. Por lo general, los niños son los que experimentan la mayor presión de sonido y deberían evitar exponerse a fuegos artificiales.

Para evitar problemas auditivos, hay dos medidas preventivas principales. En primer lugar, tener en cuenta la distancia a la fuente de sonido. Cuanto más lejos se esté situado de la explosión de los fuegos menor será el nivel de decibelios, y por tanto, menor la probabilidad de que el oído se dañe. Si consideramos que los fuegos artificiales alcanzan los 170 dB, los adultos deberían situarse a unos 15-20 metros de la explosión para estar a una distancia segura, mientras que los niños deberían estar a una distancia del 50-60 metros ante el mismo tipo de sonido. En segundo lugar, se deben usar tapones para los oídos o cascos para proteger la audición de las fuentes de ruido fuertes.


Fuente: hear-it.org